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¿Existen otros universos? feat. Gato de Schrödinger - CuriosaMente 81

Alicia siguió al conejo blanco y cayó en un agujero que la llevó a un mundo con otras leyes físicas. El escritor de ciencia ficción Philip K. Dick ha hablado de “Seudouniversos pluriformes”, y hay muchas películas y series en los que aparecen y los personajes pueden viajar entre ellos. E incluso hay historias de personas que afirman haber pasado a realidades alternativas donde las cosas son extrañamente diferentes…

¿Hay otros universos?

Primero que nada, nota que no hablamos de “otras dimensiones”. La palabra “dimensión” significa “medida” y se refiere a magnitudes como altura, anchura y profundidad. Y sí, hay más de tres dimensiones, pero eso es tema para otro video. Ahora nos interesan los “universos paralelos”.

Hay básicamente dos maneras en las que podrían existir.

La primera es que, al formarse y expandirse nuestro universo, como una burbuja, también se formaron otros, de otros tamaños y con otras constantes físicas. Habría, por ejemplo, un universo donde la velocidad de la luz es menor, y quizá otro donde la gravedad funciona de manera diferente. A este conjunto de universos se le llama “Multiverso”.

Nuestro propio universo es enorme y sigue expandiéndose, por lo que sólo podemos conocer una parte de él: a esta frontera se le llama “horizonte cosmológico”. Por más rápido que viajemos, nunca lo podremos alcanzar, así que nunca podríamos visitar otros universos. Además, las partículas, como las de la luz, que vengan de afuera de este horizonte, tampoco nos pueden alcanzar: ni siquiera podemos tener la más mínima información de más allá del horizonte, mucho menos de más allá del universo.

Y por si fuera poco, el universo, si es que tiene un volumen limitado, podría estar curvado, de manera que, aunque viajáramos a una velocidad imposible… llegaríamos al mismo lugar.

La segunda manera en que podrían existir otros universos es debido a las propiedades de la física cuántica.

Como sabes, un sistema cuántico, como un átomo, está en superposición cuántica. Esto significa que sus propiedades están en varios estados a la vez. Así, un átomo no es un sistema solar en miniatura, formado por partículas sólidas, sino más bien una “nubecita probabilística”. Las probabilidades de los diferentes estados se describen mediante la llamada “función de onda” Si se mide alguna de las propiedades, la función de onda ¡colapsa! y en vez de estar en varios estados, se queda sólo uno.

Esto sólo ocurre a escala atómica, y los objetos grandes, como las piedras o los gatos, se rigen por la física clásica y nunca exhiben superposición cuántica… ¿O sí? Erwin Schrödinger se preguntó ¿Y si el estado de un ser macroscópico dependiera de un objeto a escala cuántica? E ideó un experimento mental…


SCHRÖDINGER

Imagina que metemos a un gato en una caja. Y junto con él un átomo inestable que tiene iguales posibilidades de decaer que de permanecer igual en cierto lapso. Hay un mecanismo que detecta si el átomo decayó. Si es así hace explotar un frasco de veneno que mata al gato. Si no decae, no pasa nada. Lo curioso es esto: si nadie observa al átomo, éste se encuentra al mismo tiempo en los dos estados. Por lo tanto, el gato ¡también está en dos estados! ¡Vivo y muerto al mismo tiempo!


JAVIER

Hasta que alguien abre la caja y el gato sólo está en uno de los estados. Este experimento tiene varias interpretaciones.  La interpretación de Copenhague dice que en el momento en el que se realiza la observación, la función de onda colapsa. Esto podría ser cuando el observador abre la caja, o desde el momento en que el mecanismo detecta el estado del átomo.

Otra interpretación fascinante es la de “los muchos mundos”. Esta dice que, en efecto, el gato está vivo y muerto simultáneamente, sólo que en universos diferentes. ¡Wow!. Hay un universo donde el gato sigue vivo y otro donde está muerto. Una consecuencia interesante es que, cada que un suceso dependiera de un evento cuántico, la historia se bifurcaría un vez más, dando lugar a universos paralelos que nunca interactuarían entre sí. Esto podría haber ocurrido desde el origen del cosmos y actualmente podrían existir incontables universos.

Una interpretación más arriesgada dice que es la conciencia la que colapsa las realidades. Lo cuestionable es que en ese argumento se apoyen los proponentes del misticismo cuántico, como los de “El Secreto”, que, sin entender gran cosa de mecánica cuántica, afirman que con sólo desearlo mucho, uno puede escoger el universo que más le convenga. Aunque la interpretación fuera cierta, no hay nada que indique que sea posible viajar de un universo a otro.

Hay otras interpretaciones del experimento del gato de Schrödinger que no implican universos paralelos. Por ejemplo, que consideran que cualquier ser o aparato se pueden considerar observadores, por lo que la función de onda colapsa de inmediato. Otra, llamada interpretación transaccional, dice que el gato nunca está en superposición El sistema manda una onda hacia el pasado que define uno de los dos estados desde el inicio. ¡Curiosamente!

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