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¿Qué es la música?

¿Qué es la música?

Para responder esta pregunta, primero hay que entender qué es el sonido.

Cuando un objeto es golpeado, pulsado o rasgado, (como una cuerda tensa, por ejemplo), vibra… (SILENCIO) ¿Pero, por qué no oímos nada? Ah, por que nos falta un medio que conduzca el sonido. Por ejemplo, el aire.

Como seguramente sabes, el aire está compuesto por moléculas de nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono y otras sustancias. Cuando el objeto vibra, empuja a las moléculas cercanas. Éstas a su vez presionan a las que están junto a ellas, y así sucesivamente. A este movimiento se le llama “onda sonora”, y en el aire viaja a unos 340 metros por segundo. Nota que las que viajan son las ondas, no las partículas de aire.

Si hay un oído cerca, estas ondas hacen vibrar el tímpano, que a su vez mueve el martillo que agita el yunque, que pasa su energía por el estribo al caracol, el cual convierte las vibraciones en señales nerviosas que se transmiten a través del nervio auditivo hasta la corteza auditiva primaria del cerebro donde se realiza (TONO) la percepción del sonido.

Si el objeto vibra muy rápido, por ejemplo, con una una cuerda más corta (TONO AGUDO), la onda tiene una mayor frecuencia y la percibimos como un sonido más agudo (TONO AGUDO). Los seres humanos podemos percibir frecuencias desde los 20 hertz (TONO BAJO) hasta los 20 kilohertz (TONO SUPER AGUDO), pero otros animales tienen rangos diferentes. Los perros no pueden oír sonidos tan graves como nosotros pero pueden sí tan agudos como 45 kilohertz. Las ballenas pueden oír frecuencias tan bajas como 7 hertz.

(Por cierto: las ondas de sonido en realidad son esféricas, pero las representamos como líneas onduladas para entenderlas más fácil).

Cuando hacemos música tenemos que tomar en cuenta el ritmo (RITMO), el volumen (VOLÚMENES) y el timbre (TIMBRES) de los sonidos, pero el elemento que más reconocemos es la melodía, y es aquí donde los tonos son importantes. Verás, en la música no se usa cualquier tono (TONOS Y MICROTONOS MIEZCLADOS) . Para que suene bonito tenemos que escoger unos cuantos que tengan relación entre ellos. A ese conjunto de tonos le llamamos escala. La palabra escala significa “escalera”. Esta es una escala pentatónica (ESCALA PENTATÓNICA MAYOR), tiene cinco tonos, o “notas”.

Si creamos patrones con estas notas, ¡ya estamos haciendo música! (MELODÍA)

A partir de las cinco notas, las diferentes culturas han añadido más. Como herederos de la cultura occidental, la escala con la que estamos más familiarizados es la escala cromática, de 12 tonos, de los cuales escogemos 7. Se llama Escala Heptatónica o de siete tonos (ESCALA), que también es diatónica, porque usa sólo tonos completos o medios tonos. Esta escala tiene siete “modos”, dependiendo de cómo estén distribuidos los tonos.

Las escalas pentatónicas son las más antiguas y extendidas: prácticamente todas las culturas tienen música basada en una escala pentatónica. El instrumento musical más antiguo jamás encontrado es una flauta hecha de hueso de buitre de hace 40 mil años: tiene cinco agujeritos. Se dice que esta escala es universal y hay quienes afirman que está genéticamente programada en nuestros cerebros. El genial músico Bobby Mc Ferrin hace un experimento en el que, después de proponer dos notas, invita a la audiencia a que propongan la tercera: automáticamente el público en colectivo entona perfectamente la nota que corresponde en una escala pentatónica. Afirma que ha obtenido el mismo resultado en todos los escenarios del mundo.

Por eso, cuando Steven Spielberg pensó de qué manera podrían comunicarse humanos y extratrrestres, pensó en una melodía ¡en escala pentatónica! (MELODÍA)

¿De dónde surgió la música? Varios investigadores han hipotetizado que evolucionó a partir de los intervalos tonales que usamos para comunicar emociones al hablar. Por ejemplo, si estoy contento digo “¡me voy!” usando una escala mayor y si estoy triste digo “¡me voy!” usando una escala menor. Estas escalas son las que generalmente se usan para canciones alegres y canciones tristes, respectivamente.

Lo cierto es que, cuando escuchamos música que nos gusta, nuestro sistema nervioso libera dopamina, una sustancia que nos recompensa produciendo sensación de bienestar. Por eso, la buena música ¡causa adicción! ¡Curiosamente!

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