¿Cómo recordamos y olvidamos?

¿Por qué se nos olvidan las cosas? ¿Es confiable la memoria? Y también ¿Cómo podemos evitar la pérdida de la memoria?00:00 Inicio00:46 Ejercicio de Memoria01:55 Intro02:03 Tipos de memoria04:12 Cómo se forman los recuerdos06:52 Algunos trastornos de la memoria07:28 ¿Cómo recordar mejor?09:50 Cómo evitar la pérdida de la memoria

La memoria es curiosa; olvidamos lo que queremos recordar, recordamos lo que queremos olvidar, recordamos las cosas de forma diferente a como sucedieron e incluso recordamos cosas que nunca sucedieron.

Memoria de trabajo

Empezaremos  con un pequeño ejercicio de memoria. Le cada palabra una vez y detente en cada una solo por uno o dos segundos.

Paramédico

Enfermera

Ambulancia

Hospital

Medicina

Doctor

Camilla

Inyección

Análisis

Calmante

Paciente

Botiquín

Analgésico

Pastilla

Enfermo

Ahora sin ver la lista intenta recordar la mayor cantidad de palabras de la lista.

¿Recordaste entre 5 y 9 palabras? Esta es tu memoria de trabajo; es capaz de almacenar alrededor de 7 elementos y dura un par de segundos hasta un minuto y después de  eso olvidas. 

Memoria a largo plazo

Para formar un aprendizaje o memoria a largo plazo se deben formar conexiones entre neuronas. Las sinapsis se fortalecen si el aprendizaje o memoria se repiten o se debilitan hasta el punto del olvido.

Tenemos varios tipos de memoria a largo plazo; la episódica que ayuda a recordar el tiempo y lugar de un evento, la semántica recuerda conceptos o procedimental, para procedimientos.

Se cataloga la memoria en diferentes sistemas porque hay diferentes tipos de amnesia; hay personas que no recuerdan su pasado, pero sí recuerdan como tocar el piano. O personas que recuerdan su vida, pero no pueden almacenar nueva información.

Todo el tiempo usamos estos diferentes sistemas de memoria. Imagina que quieres preparar un postre que nunca has hecho antes. Mientras ves diferentes postres usas tu memoria semántica para recordar cuáles has visto y compararlos. Elegir uno, quizá porque ya lo has probado antes es tu memoria episódica. Cuando comienzas la preparación usas tu memoria episódica para recordar dónde están todos los ingredientes y utensilios. Tu memoria de trabajo te recuerda las cantidades e ingredientes que debes ir agregando. Y tu memoria procedimental te permite recordar cómo encender el horno.

¿Cómo logramos recordar todo esto? Si piensas en cómo recuerdas un evento o hasta una página de tu cuaderno cuando estás estudiando quizá piensas que es como si tomaras una fotografía o video en tu cabeza. Vamos a ver cómo funciona:

¿Recuerdas la lista de palabras del comienzo? No te preocupes no te la vamos a preguntar, solo tienes que decir cuáles palabras estaban y cuáles no estaban en la lista:

Perro

Análisis

Médico

Perro no estaba en la lista, análisis sí, y médico no, si fallaste una o más respuestas es porque tu memoria funciona como la de todos los seres humanos.

Nuestro cerebro no es un álbum de fotografías, si fuera así no tendría fallas, más bien es un libro de poemas. Al experimentar un evento, lo interpretas y en tu memoria se almacena la interpretación de ese evento. Por eso un recuerdo se ve afectado por las emociones de ese momento y una persona puede recordar ese mismo evento de forma muy diferente. Es más, cada que recuerdas algo podrías estar haciendo cambios sutiles. Muchos de los detalles o huecos en el recuerdo los rellena nuestro cerebro haciendo inferencias lógicas. El neurólogo Oliver Sacks escribió sobre la memoria: “Cada acto de percepción es, hasta cierto punto, un acto de creación, y cada acto de memoria es, hasta cierto punto, un acto de imaginación”.

Cuando cambiamos nuestras memorias de forma inconsciente nuestra intención no es mentir a los demás o a nosotros mismos para vernos mejor de lo que realmente somos, más bien es una forma en la que buscamos darle un sentido a experiencias que parecen confusas.

Tener una memoria repleta de mentiras basada en nuestras emociones tiene ciertas ventajas. Piensa en tu recuerdo más feliz ¿ya lo tienes? De seguro ese recuerdo te hace sonreír y sentirte alegre, aunque haya pasado mucho tiempo desde que sucedió. Gracias a que nuestras memorias son la interpretación de nuestras emociones, recordar un evento es como volverlo a vivir.

Y aunque parezca una desventaja, la flexibilidad que tenemos al recordar es muy importante para poder imaginar y planear el futuro. Si vas a dar una charla por primera vez frente a muchas personas, tu mente te puede ayudar a imaginar como sucedería usando recuerdos de una presentación en tu escuela.

Se ha visto que las personas que tienen problemas recordando también tienen problemas para imaginar el futuro porque estos procesos comparten la misma red neuronal. 

Memorias flash

Algunas memorias importantes; como el nacimiento de un hijo o haber sobrevivido a una catástrofe las podemos recordar casi a la perfección y aún así no están exentas de ser imprecisas. A estas memorias se les llama memorias flash. 

¿Se pueden borrar los recuerdos?

Pero, a que no quieres recordar vívidamente un recuerdo traumático ¿Es posible borrar un recuerdo específico? ¿Un mal de amor o a una persona? Para nuestra decepción; no. Los recuerdos se almacenan en diferentes partes del cerebro e identificar dónde está un recuerdo sin eliminar otros es casi imposible. Lo mejor es aprender del pasado, evitar caer en viejas rutinas y usar lo aprendido para enfrentar los retos de la vida de manera innovadora.

En casos muy raros sí es posible olvidar un suceso traumático, aunque no de forma consciente. La amnesia disociativa es el olvido causado por un evento traumático o estrés. Suele darse en personas que han ido a la guerra. Al volver, no recuerdan la lucha y creen tener la edad que tenían antes de ir. O la fuga disociativa, en la que no solo se olvida el evento traumático, también se pierde el recuerdo y el sentido de quién eres. Debido a que este tipo de amnesia tiene una causa psicológica suele ser temporal y los recuerdos pueden volver en unos días o años. 

¿Cómo recordar mejor?

Al final no podemos escoger qué olvidar, aunque sí podemos escoger qué recordar, usando diferentes mnemotécnicas puedes mejorar tu memoria y aprender libros completos. Tomando fotografías podrás rememorar muchos sucesos. Pero, lo normal es que te presenten a varias personas y después de unos segundos solo recuerdes el nombre de una, porque tu memoria de trabajo dura pocos segundos. También es natural olvidar conceptos y eventos.  De seguro te has preguntado por qué no recuerdas nada de lo que aprendiste en la escuela.  O por qué has olvidado eventos del pasado que los demás parecen recordar. En primer lugar, para que esos conocimientos pasaran de la memoria de corto plazo a la de largo plazo hay varios factores que influyen: tu nivel de atención, de estrés, tu estado físico y de ánimo. Y claro que puedes olvidar cosas que antes recordabas. Sin duda estudiaste mucho para tu examen de historia universal y podías nombrar todas las esposas de Enrique XVIII y ahora con suerte recuerdas una o dos. En ese caso olvidas porque quizá lo aprendiste todo un día antes del examen y no tuviste mucho tiempo para repasar la información. Otra razón es porque muchos conceptos no los usamos comúnmente, no es como que vayas al supermercado y en vez de usar dinero para pagar, el cajero te pregunte la capital de Botsuana. Eso no quiere decir que la escuela no sirva de nada, en realidad recordamos más cosas de lo que pensamos. ¿Piensas que ya olvidaste todo el francés que aprendiste en la escuela? No importa hace cuánto lo aprendiste, será más fácil y rápido reaprenderlo en comparación con lo que te tomó aprenderlo la primera vez.

El psicólogo Hermann Ebbinghaus memorizó una lista de palabras hasta saberla de memoria, cuando creyó haberla olvidado, volvió a aprenderla. Comparó las curvas de aprendizaje; cuando aprendió la lista por primera vez y cuando la reaprendió después, observó que cada vez reaprendía más rápido y mantenía el conocimiento por más tiempo. 

Aun así, hay memorias que se pierden para siempre y es normal que con la edad seamos más olvidadizos. Al envejecer, las neuronas y las sinapsis se encogen haciendo nuestro cerebro más pequeño y también hay una disminución en la cantidad de neurotransmisores. Esto provoca que el pensamiento sea más lento y sea difícil enfocarse, pero estos cambios no son un impedimento para tener una vida plena.

Si sientes que estás olvidando fácilmente aquí te van unos consejos: deja las cosas en un mismo lugar, haz una lista de cosas que tienes que hacer y si te pasa que olvidas si cerraste o no la puerta, la siguiente vez cuando la estés cerrando di: estoy cerrando la puerta, será más fácil recordar que lo has hecho.

Aunque la demencia y Alzheimer tienen componentes genéticos hay un par de cosas que puedes hacer durante toda tu vida para reducir los riesgos y mejorar tu memoria:

1.       Interactúa con las personas. No te saltes esa videollamada con tu amigo o el intercambio de palabras con un extraño, mantén y crea relaciones sociales.

2.       Busca actividades mentalmente desafiantes: armar rompecabezas o resolver crucigramas solo te harán bueno en eso y no ayudan en otros aspectos de memoria o concentración. Haz actividades que mantengan a tu cerebro trabajando; aprende un idioma o a tocar un instrumento.

3.       Haz ejercicio físico. Se recomiendan unos 30 minutos por lo menos 5 veces por semana.

4.       Exponte a nuevas experiencias. Quedarte en tu sillón viendo tu programa favorito suena tentador, pero no le ayuda en nada a tu cerebro. Intenta cosas que nunca has hecho antes, aprende a bailar, ve a lugares desconocidos. Nuevas experiencias ayudan a la generación de neuronas y conexiones en el hipocampo, mejorando la memoria.

Así que ponte tus zapatos y aventúrate al mundo para que nunca olvides lo bello que es.

¡Curiosamente!


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