¿Puede un ASTEROIDE chocar con la Tierra?

¿Qué pasará cuando el asteroide 2006–QV89 se acerque a la Tierra? ¿Se acabará el mundo? ¿Ya han impactado la Tierra otros asteroides o meteoritos? Y sobre todo ¿podemos salvarnos si un asteroide se dirige hacia nosotros?

Cada cierto tiempo leemos noticias acerca de objetos que amenazan con chocar en nuestro planeta aniquilando toda la vida en pero...¿Puede uno chocar con la Tierra? Pues sí. De hecho miles de objetos colisionan con la Tierra regularmente. Se registran cerca de 40 lluvias de meteoros cada año. Por ejemplo, las Perseidas, que ocurren entre Julio y Agosto y suceden cuando nuestro planeta atraviesa el rastro del cometa Swift–Tuttle y montones de trocitos de su cola (la mayoría del tamaño de guijarros o granos de arena). Al atravesar nuestra atmósfera a 200 mil kilómetros por hora se “prenden” y crean una hermosa lluvia de estrellas.

¿Y meteoros más grandes? 

En 2013, un bólido de unos 20 o 30 centímetros iluminó Santiago del Estero, Argentina. Sin causar más que asombro. La NASA calcula que aproximadamente cada año cae un asteroide del tamaño de un automóvil, que afortunadamente se desintegra en una vistosa bola de fuego sin causar mayores daños. Pero a veces los meteoros son mayores y sí son peligrosos.

Uno de los impactos más famosos ocurrió en Rusia, en la región de Tunguska, en 1908. La explosión derribó árboles en un área de 2 mil kilómetros cuadrados y llegó a derribar personas hasta a 400 kilómetros de distancia. Lo curioso es que, aunque seguramente medía entre 40 y 190 metros, nunca se encontró el objeto causante. Por eso se cree que estaba hecho de hielo y que, posiblemente, formó el que hoy es el lago Cheko.

También en Rusia, pero en 2013, el bólido de Cheliábinsk llamó mucho la atención. Este medía 17 metros y al hacer impacto sí causó daños a los vidrios, y a los oídos de más de mil personas. Este asteroide formaba parte de la familia de asteroides Apolo. Los astrónomos han clasificado a los asteroides en familias según su órbita. Los más cercanos son los Apolo, los Alton y los Amor. Estas 3 familias de asteroides conforman gran parte de lo que se conoce como NEA (Near Earth Asteroids) que son los objetos más cercanos  a la Tierra y con posibilidades de Impacto.

 De los Apolo se estima que hay unos 2 mil con un diámetro cercano a un kilómetro y unos 70 millones de tamaño similar al de una casa. El 2006–QV89 también forma parte de la familia Apolo y es el asteroide que en este momento, verano de 2019, nos preocupa más.  Fue descubierto en 2006 por el equipo del Catalina Sky Survey en Arizona, Estados Unidos. Su órbita oscila entre 1.2 y 0.9 unidades astronómicas: o sea que puede intersectar la órbita de la Tierra. Y mide unos 30 metros de diámetro, así que un impacto, aunque no causaría el fin del mundo, sí podría causar graves daños. Claro que de ninguna manera comparados con los daños que causó el impacto de Chicxulub, en Yucatán, México, en los que un asteroide de unos 10 kilómetros posiblemente causó la extinción de los dinosaurios. ¡Nada de que preocuparnos! ¿Qué? ¿Que sí hay un asteroide así actualmente? ¡ah! Pues sí. Se llama Sisyphus, y también es un asteroide Apolo. Mide 8.5 kilómetros y pasará cerca de la tierra en el año 2071. ¿Qué tan cerca? Unos 17 millones de kilómetros. Para que un asteroide se considere peligroso debe acercarse a menos de 1 millón de kilómetros. Y aún así es una gran distancia: para que te hagas una idea, la Luna se encuentra a más de 300 mil kilómetros de distancia. 

Ahora bien: en julio de 2019 le perdimos la pista al asteroide QV89: ¡ya no lo encontramos! ¡AHHH! ¿Por donde nos va a pegar? Bueno, lo bueno es que, gracias a las observaciones del Very Large Telescope (literalmente “Telescopio Muy Grande”) sabemos que el asteroide NO está donde estaría si fuera a impactar con nuestro querido planetita azul ¡fiu! Claro que nos volverá a visitar en 2032, 2045 y 2062.

Según estimaciones de la NASA un impacto de asteroide con riesgo de causar daño local considerable (del tamaño de un campo de futbol) sucedería sólo cada 2 mil años, y uno que realmente tenga impacto global, de algún objeto que tenga más de 2 kilómetros de diámetro, ocurrirá cada 2 millones de años.  Así que, aunque es un riesgo, por el momento no tenemos de qué preocuparnos. Y si acaso detectáramos uno que sin duda colisionará la Tierra, de acuerdo con Bill Nye sólo necesitaríamos disminuir su velocidad en una diezmillonésima parte para evitar el impacto. Esto se podría lograr con una explosión… o acercando al asteroide una masa suficientemente grande que, mediante atracción gravitatoria desviara su trayectoria. O con el sistema de las ¡Abejas láser! Esas serían pequeñas naves espaciales que con su láser podrían calentar un lado del asteroide hasta que se desprendiera un pedazo. Este desprendimiento sería como si tú, estando en patines arrojaras una bola de boliche: también te moverías tú. Así, el asteroide desviaría su trayectoria y se evitaría la colisión.

¡CuriosaMente!


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